El otro día estaba entusiasmado ante la idea de escuchar el último trabajo de los Portishead. El dulce regusto que me dejó su anterior LP, Dummy, me hacía estar ansioso por devorar el nuevo material.
Acabo de escuchar el último trabajo de los Portishead. Sé que son oscuros (es la gracia de su música), y difíciles, pero este disco es demasiado para mí. Sus rarezas se han multiplicado y las melodías se retuercen hasta casi desaparecer. Ni siquiera la voz de Beth Gibbons suena igual de frágil y adorable.
Me ha defraudo, sinceramente. Quién espere un nuevo Dummy, de escuchas compulsivas una vez tras otra, una vez tras otra…. lo lleva claro.
No sé, lo mismo comprándome unas buenas gafas de pasta negras gordacas me acaba gustando…

Recent Comments