14 de julio, 18:40 horas, Caldas de Reis (Pontevedra). Acabamos de llegar, la semana ha sido dura y el viaje hasta aqui no lo ha sido menos, pero sabemos que merecerá la pena. Una pasadita rápida por el hotel (ya no estamos para acampadas libres, auque qué recuerdos más buenos de aquellos Doctor Music, gracias Neo) y a buscar un buen mesón donde llenar la hormigonera con la rica gastronomía galega.
Ya han empezado los conciertos, pero a nosotros nos basta con nuestro amigo Crispian Mills. Aún así la huella de los Ramones no se borra y bien se merece ir a saludar al único superviviente, Marky. De camino al recinto de conciertos nos cruzamos con un ejército de tribus urbanas (quizá estemos ya un poco mayores, pero el panorama era, cuanto menos, peculiar). Una vez dentro todo parecía estar bien organizado, dos escenarios enfrentados, ambos cubiertos, con dos pantallas gigantes cada uno y la torre para los técnicos en el medio.
Marky ya estaba sobre el escenario y comenzaba a llover. El sonido no era muy bueno y estaba claro que no era lo mismo que escuchar a The Ramones (que tiempos aquellos), pero el espíritu estaba ahí. Una batería incesante de canciones rápidas y directas, pocas palabras entre tema y tema y menos punteos.
Paró de llover prácticamente al mismo tiempo que el concierto de Marky (con ello no quiero decir nada) y en pocos “segundos” (muy bien organizado) ya estaban Sex Museum dándolo todo en el otro escenario. No son santos de mi devoción, pero ya de estar allí… Los dos o tres primeros temas muy buenos, el cantante es de la escuela de Bunbury y Circodelia, en lo que a posturitas se refiere. A medida que avanzaba el concierto fueron perdiendo fuelle, al menos para mi gusto, así que nos salimos a tomar unas cañas.
Se aproximaba el momento esperado, ya era la hora, así que volvimos a cruzar el territorio comanche que había justo a la entrada del recinto (libre y gratuita, no se si lo he dicho, pero controlando la entrada de bebidas). Estan terminando Sex Museum y nos dirigimos al escenario contrario, poca gente de momento, por lo que llegamos a las primeras filas. En pocos minutos el escenario se llena de humo y aparecen Cispian, Alonza Bevan (bajista con Jonhnny Mar and The Healers), Paul Winterhart (batería con Thirteen:13) y Harry Broadbent (el anterior teclista, Jay Darlington, no volvió de Oasis). Crispian lleva traje negro y camisa negra con rayas blancas, va imecablemente peinado y porta su Strato negra. Alonza lleva un pequeño sombrero negro.
El sonido es brutal, los graves del bajo nos despegan los pies del suelo y la atmosfera que se crea es espectacualar. No parecia el mismo equipo que para Marky Ramone (pero cuando se sabe dar al botón de “sonar” todo cambia). Comienzan por los temas del nuevo disco (Out On The Highway, Strangefolk, etc.) y enseguida los van intercalando con viejos éxitos (Tattva, Hey Dude, Mystical Machine Gun, etc.). El extasis llega con su conocida versión del “Hush” de Deep Purple (original de Joe South) que aparecía en la banda sonora de la película “Sé lo que hicisteis el último verano”. Crispian es un verdadero animal de escenario, canta lo que le da la gana y toca lo que quiere y más… un genio.
La mayor parte del concierto estuve en trance, pero la guinda a 90 minutos de delirio fue “Govinda”, con la que cerraron un directo que por mi podía haber durado otros 90 minutos por lo menos… Govinda es una especie de himno que te estremece siempre que la escuchas, pero en directo… MÁS. Si tenéis ocasion de verlos, no lo dudeis… son altamente recomendable. Si no siempre os queda Youtube.
http://www.kulashaker.co.uk/
GOVINDA


HUSH (Cultura Quente 2007 -Caldas de Reis-)

HUSH (mejor calidad)

TATTVA

Saludos.
Raúl Silicon